Ozuna, el reto de llegar a agencia libre a los 30 años

Marcell Ozuna forma parte del material más costoso disponible en el mercado de la agencia libre. Es la respuesta para un equipo que busque un fino bateador de poder con elevada capacidad para embasarse y que pueda jugar en los jardines.

El de Boca Chica acaba de cambiar a la agencia a CAA Sports y ya lleva cuatro, incluyendo la de Scott Boras, con apenas dos años de agencia libre. En su entorno aseguran que sus aspiraciones son de un pacto que le garantice al menos US$100 millones, tras una campaña en la que fue a recuperar crédito en el mercado y colocó unos números asombrosos (.338/.431/.636, 18 HR y 56 CE).

Ozuna ha tomado el camino contrario a Carlos Santana, que se aseguró temprano con una extensión. Un ejemplo que ven jóvenes como Fernando Tatis III, Juan Soto y Rafael Devers.

Los Marlins lo firmaron en 2008 con 17 años por US$49,000. Su aterrizaje en la Gran Carpa llegó en 2013 a los 22 con los floridenses, jugó sus primeras tres temporadas por el salario mínimo ya con condición All Star y Guante de Oro y cuando pasó a los Cardenales la salud en su hombro derecho no ayudó como para recibir una extensión a la que estuvo dispuesto.

Ozuna llegó a la agencia libre el invierno pasado, con 28 años, pero las ofertas que encontró no estuvieron acordes con sus aspiraciones y optó por tomarse 2020 como vitrina para elevar su valor, una ecuación que al parecer resultará. Tomó un pacto de un año y US$18 millones (solo cobró US$6 MM a causa del COVID-19) con los Bravos, pero hoy su valor es más elevado que hace 12 meses.

Hasta la fecha sus pagos alcanzan los US$32 millones, aunque tendrá su primera oportunidad seria de hacer gran dinero con 30 años, el factor que le ha complicado encontrar equipos dispuestos a garantizarle al menos cinco años. Y en medio de un mercado contraído a causa de las pérdidas de miles de millones de dólares que ocasionó el COVID-19 al béisbol.

Un jugador necesita seis años de servicios para convertirse en agente libre.

Nelson Cruz, un bateador que ha dado lo mejor en la última década, puede ilustrar lo complicado que resulta para los jugadores conseguir contratos multianuales cuando llegan a los 30. En 2014 cuando terminó su tiempo de servicio tuvo que jugar por US$8 millones y ni su liderato de jonrones (40) con 108 remolcadas le ayudó a conseguir un pacto de un lustro. Desde entonces no ha tenido contratos mayores a cuatro años, a pesar de que batea a los 40 años como si estuviera en el tope de su carrera.

Fue el camino que también tuvo que recorrer David Ortiz en sus últimas seis campañas en Boston.

Según Spotrac, los 147 agentes libres que firmaron un contrato de al menos una campaña con dólares garantizados la temporada 2018 tenían, en promedio, 32.6 años y la edad promedio de la clase de 2019 fue 33.1 años.

La agencia libre comenzó en MLB después de la temporada de 1976, por lo que el panorama de la última temporada baja para los treintañeros fue tan sombrío como siempre lo ha sido en la era de la agencia libre. Y la temporada pasada contó con jugadores de posición que eran aun más jóvenes.

Mientras tanto, los más jóvenes siguen siendo productivos y ganan más tiempo de juego. Los jugadores de posición de 26 años o menos representaron el 43.2 % de las WAR en 2018, la proporción más alta desde 1974, casi 20 puntos porcentuales más que en 2001 (23,4 por ciento).

De manera similar, este grupo obtuvo el 38.4 por ciento de las apariciones en el plato, que fue el número más alto para ellos desde 1987.