Gran Bretaña afronta cierres de fronteras por cepa del virus

Los camiones que esperaban a entrar y salir de Gran Bretaña hacían filas de varias millas y los pasajeros se quedaban varados en aeropuertos de distintos países conforme se iban imponiendo duras restricciones a los desplazamientos por temor a una nueva cepa del coronavirus que se expande por el sureste de Inglaterra.

Países de todo el mundo congelaron sus conexiones aéreas con Gran Bretaña y Francia vetó la entrada de camiones durante 48 horas mientras se evaluaba la nueva variante. Sin embargo, había crecientes esperanzas de que Francia permitiera la reanudación del tráfico, con controles en las fronteras para hacer pruebas rápidas de coronavirus a los camioneros.

El primer ministro británico, Boris Johnson, convocó una reunión de crisis para el lunes con su comité de emergencia, en medio de crecientes preocupaciones porque las restricciones pudieran provocar desabastecimiento de comida si no se retiraban rápido. El gobierno ya ha desaconsejado los desplazamientos a Kent, el condado sureste donde se encuentran muchos de los puertos empleados para cruzar el Canal de la Mancha.

La mayoría de los productos perecederos que llegan a Gran Bretaña desde Francia lo hacen en camiones. Las mercancías transportadas en contenedores en barcos, como productos manufacturados, no se vieron afectados por las nuevas medidas.

Aunque la norma francesa no impedía el paso de mercancías por el Canal de la Mancha hacia Gran Bretaña, la confusión por las nuevas reglas agravaba los atascos a ambos lados en un momento en el que el tráfico ya se veía complicado por las navidades y la incertidumbre en torno a las futuras relaciones comerciales entre Gran Bretaña y la Unión Europea.

Unos 10,000 camiones pasan cada día por el puerto británico de Dover, lo que supone en torno al 20% del comercio de mercancías del país. El secretario británico de Transportes, Grant Shapps, dijo que la prohibición gala era “ligeramente sorprendente” pero intentó llamar a la calma señalando que la mayoría del comercio británico no se veía afectado.

Shapps insistió en que el público no notaría desabastecimiento “en su mayor parte”.

El ministro francés de Transportes, Jean-Baptiste Djebbari, indicó que se estaba trabajando en una solución. “En las próximas horas, a nivel europeo, introduciremos un sólido protocolo de salud para que pueda reanudarse el flujo desde Reino Unido”.

En una intervención en video en la reunión de su gabinete, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo con voz ronca que “Estamos considerando pruebas sistemáticas a la llegada”. Macron ha estado trabajando desde el Palacio del Elíseo mientras se recupera de una infección de COVID-19.

Canadá, India, Hungría y Suiza estaban entre los últimos países en congelar las llegadas de vuelos desde Gran Bretaña, siguiendo el ejemplo de muchos países europeos. En Estados Unidos, el gobernador del estado de Nueva York dijo que quería prohibir los vuelos desde Gran Bretaña a la ciudad de Nueva York. Francia, Alemania, Italia, Holanda, Bélgica, Polonia, Austria, Dinamarca, Irlanda y Bulgaria estaban entre los que anunciaron el domingo restricciones generalizadas a los vuelos desde Gran Bretaña.

El Eurotúnel, un servicio ferroviario que conecta Gran Bretaña con la Europa continental, también ha suspendido sus servicios.

Las medidas respondían a una comparecencia de Johnson el sábado, en la que anunció que Londres y el sureste de Inglaterra quedarían sujetas a un nuevo nivel 4 de restricciones tras una advertencia de sus asesores científicos, que utilizaron el que se cree es uno de los sistemas más sofisticados para secuenciar genomas y determinaron que la nueva cepa del virus se estaba expandiendo mucho más rápido que las anteriores.

Expertos de los países de la UE tenían previsto reunirse el lunes en Bruselas para abordar la nueva variante del virus.

Johnson dijo que los primeros indicios apuntaban a que la nueva variante era un 70% más contagiosa y estaba impulsando el rápido repunte de casos en la capital y alrededores. Gran Bretaña registró el domingo un récord de 35,928 casos nuevos.

El Centro Europeo de Control de Enfermedades dijo que si bien el análisis preliminar en Gran retaña sugería que la cepa era “significativamente más contagiosa”, no había indicios de que provocara infecciones más graves.

La agencia con sede en Estocolmo dijo que se habían detectado casos de la nueva variante en Islandia, Dinamarca y Holanda. También citó reportes en medios sobre casos en Bélgica e Italia.